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jueves, agosto 02, 2007

¿Qué es el American Football?

Todo es americano entre Canadá y México. Desconocen que el todo el territorio se llama América. En Nueva Cork está la avenida 14, que se llama Avenida de las Américas, pero intuyo que no saben el porque. Menos deben conocer a Americo Vespucio, navegante herrante a quien debemos el nombre de nuestro continente. Si alguno heredero quiere cobrarnos, los mandamos directamente a los Estados Unidos de América. Así se llama este país, que inconscientemente (o no tanto) pareciera no ver que, al sur del muro de sus fronteras con grietas a conveniencia yanqui, estamos todos nosotros: el resto del continente (iba a escribir el resto de América, pero creo que mejor nosotros somos América y ellos, como no nos quieren, que se pongan otro nombre, aunque gracias que nos dicen “South and Central America” América del Sur y Centroamérica). Locuras nominativas mediante, los gringos usan el calificativo de americano para todo. Desde el sueño americano, pasando por el american way of life, y recalando en el American Football, al castellano corriente: Fútbol Americano.

Y me cansé de que llamen a las cosas como no son. ¿Qué tiene de Fútbol ese deporte que juegan con la más con la mano que con el pie? Si al menos le hubieran puesto Handball, tendría más sentido. ¿Será el Balonmano anterior? Creo que no. Y luego me jode lo de Americano, si los juegan en más sitios. Pero lo que más me jode, es que se creen que ese juego es lo más, lo más todo, más hombre, más excitante, más mejor (permítaseme lo de más mejor, gracias), y peor de peor es que no nombran las cosas como son.

Estas líneas que siguen van con la tinta de la ignorancia de algunos aspectos, por lo que invito al lector informado a que proceda con las correcciones que entienda pertinente. Hay dos factores positivos de avisar que unos escribirá sin saber. Primero, uno queda libre de toda burrada futura; segundo, eventualmente puede aprender algo. Hasta habría un tercero, rescribir la secuencia ignota con mayor certeza.

A ver, lo más de lo más, por lo que se desviven los delanteros y los quartebacks (armadores de la jugada) es por lograr el perseguido “touchdown”. Es el gol, es el orgasmo deportivo, es el objetivo cumplido. Y así lo festejan. Eso no me jode, cada cual festeja lo que quiere. Pero porqué le has puesto “touchdown” si lo único que interesa es que el jugador que ataca tenga el balón en su poder y uno de los dos pies pisando la zona de anotación. No hay ningún “touch” tocar, y menos “down” abajo. Hay mucho más “touchdown” en el Rugby, donde el balón debe ser colocado en la zona de anotación (ingoal, las palabras en inglés reinan el mundo). Alguno dirá que el “touchdown” es tocar el balón (poseerlo con una o ambas manos) y con los pies “down on the earth", lo que sería con los pies en la tierra. Para no hay caso, no hay defensa, eso debieran hacer todos los que están volando con el sueño americano, bajen y pongan los pies “down” en la tierra.

Otra de esas cosas que me pregunto, estoy muy preguntonto hoy, ¿por qué puede resultar tan interesante un juego en el que se trata de avanzar sobre el terreno rival, siendo la forma más típica un pase hacia adelante? Otra vez el Rugby les tiene una ventaja. El deporte de origen inglés busca el mismo objetivo, avanzar sobre el terreno rival, pero los pases de manos habilitados son únicamente válidos cuando se efectúan hacia atrás.

Dirán que para jugar fútbol americano hay que se hombre y bancarse los golpes. Podría ser, no lo niego, pero se los podrían aguantar sin el casco, sin las rodilleras, sin las hombreras, a pecho descubierto, a pulmón de hombre, como en Rugby. Además, cuando el quarterback lanza el pase, no puede haber contacto entre el defensa y el atacante. Se trata de una lucha pura, limbia, solo destreza, en pos de conseguir el balón. Es decir, cero contacto, como en el voley o en el tenis, donde lo más riesgoso sería un pelotazo.

Y creo que hay más, todos esos cascos tienen pequeños parlantes donde el jugador recibe instrucciones de sus entrenadores, porque tienen un entrenador de defensa, un entrenador de ataque, un entrenador general, una confusión general. Por eso los que sobresalen son los que innovan, arriesgan, y ganan. Bueno, ganan si se trata de una película donde una manga de nerds con cero preparación deportiva más la ayuda de una par de jugadoras mujeres siempre le ganan el partido decisivo al equipo lleva el invicto toda la temporada. Además el entrenador es un obsesivo y el entrenador nerd solo da la instrucción de que salgan a divertirse. Aunque al golero alemán le valió contar con información cierta de qué hacer en los penaltis de la Copa del Mundo 2006. Si tenía caso atajaba los cinco penales.

Tanta emoción, y para avanzar mientras lográs diez yardas tenés tres chances más de hacer diez yardas y si hacés más de diez yardas seguís avanzando por más que a tu atacante lo partan al medio en plena carrera. Un pase sin destino es una nueva oportunidad, al menos que se trate de tu última chance. Sólo perdés el balón en la última chance o ante una intercepción. ¿Qué deporte tiene tantas oportunidades? No tengo ganas de pensar, pero arriesgaría que no muchos. Pero ves cómo festejan cada cosa de esas, a veces más que un “touchdown”. Claro, no soy necio (tal vez sí), sobre el final, cuando vas ganando y te pueden empatar o vencer, una jugada defensiva vale lo mismo o más que un gol.

Yo no niego la tradición que tiene este juego, ¿no la niego? Sí, la niego, si llevan apenas algo más de XXX (lo pongo así en números romanos porque así lo publicitan y se juega una vez al año) supertazones “Super Bowl” que es el juego final que da el Campeón del Mundo, como les gusta decir en gringolandia. Sería mejor que se arrojaran tazas en el supertazón, jajaja. ¡Qué mal chiste! De todos modos, el Super Bowl sí que es un verdadero show de mercadeo, eso sí debemos destacarlo. Y yo que estuve en Chicago y me llevaron a comer a Big Bowl y yo creí que era algo con American Football, y se trataba de comida tailandesa. Tradición, historia tienen otros deportes centenarios, como el Rugby, el Fútbol o el Tenis.

Que lo nombren americano ya no me extraña, pero vaya uno a saber porqué le han puesto fútbol. ¿Será porque para cada comienzo de ataque contrario hay una patada lo más lejos posible para que al contrario le cueste llegar a la zona de goleo? ¿O porque luego de cada “touchdown” hay una patada a los palos por un punto extra? Que no me vengan con esto último, porque se trata de un penal y sin arquero. Cierto que el balón tiene forma esférica, pero vamos, es sin arquero.

martes, julio 31, 2007

O máis grande do mundo

Antes que nada me toca, como buen alumno de portugués, dejar en claro que la expresión del título: "O máis grande do mundo" es incorrecta. Está mal utilizada. Aun no sé cómo se dice el más grande de todos, quizá porque no tengan al más grande de todos. O sea, Pelé no es Maradona. Tampoco es Brasil el país más grande del mundo. El título hace referencia a los Estados Unidos. Y ya sé que los anglosajones de América no pertenecen a Latinoamérica. Pero en estos momentos me encuentro por estas latitudes, y el mundo se ha globalizado de un modo tal, que todo tiene que ver con todo. Por caso, mis anteriores experiencias en estas tierras de habla sajona, fueron bastante tortuosas a la hora de comer. Porque por más que uno estudie 20 años inglés, nunca se aprende las comidas, los postres y demás cuestiones culinarias. Pero ahora es más fácil, con un pequeño acento mexicano a mis frases de español, pido lo que quiero y pregunto tranquilamente lo que trae cada plato. Claro está, que ahora los problemas son por las comidas gourmet, otra vaina que vuela alrededor del globo y uno no sabe lo que está por comer, por más que sea un políglota de diez idiomas.

Yo no sé cómo hago, pero se me ocurre algo para comentar en el blog, y la presentación y digresión del primer párrafo se va por las ramas. Iba a decir porqué son los Estados Unidos de Norteamérica, el país más grande del mundo. Y no va la valoración de "grande" vinculada a que que bueno, que buen sitio, que bueno esto y que bueno lo otro, sino que directamente al tamaño. Algunos dicen que el tamaño no importa, para otros es fundamental. Bueno en USA (las siglas de United States of America que en realidad vienen a significar que ellos "usan" a todos los países, regiones, personas) el tamaño sí es importante.

A ver, llegás al aeropuerto internacional de Miami, donde la lengua oficial es el español. No es necesario saber una gota de inglés, y no hay ninguna necesidad de esconder el acento argentino. De todos modos, los vuelos de Sudacalandia llegan al confín del aeropuerto, como si no quisieran que los latinos del sur pisáramos muy adentro de esta tierra. Ahí tenés la primera aproximación de lo grande que es el airport. Caminás hasta que te explotan los pies, que se te hincharon por las ocho horas de vuelo. Para todos las familias ricas que van para Orlando, es como que Disney ya empezó, porque lo que caminan acá es menos de la mitad de la peregrinación eterna que harán en los parques quitadinero en busca del dios súper ratón.

Debe haber como 30 puestos de control de pasaportes, cinco para iuesciticens y el resto para "visitors". Huella digitales de ambos índices, preguntas y repreguntas, y las colas que son las más grandes del mundo. Más de 20 minutos lo que debiera ser algo más simple. Pero ellos solo dejan filtrar cuando les surge la necesidad, en construcción principalmente. Ya saben, la frontera con México drena sangre o sudor laboral según el humor del mercado americano. Hasta a la ex-esposa de Diego Maradona le toca hacer la misma cola, responder las mismas preguntas y posar sus dedos índices. Te vas a recoger el equipaje y la cinta transportadora es la más grande del mundo.

Íjole diría un mexicano, te pasean la maleta/mala/valija por todos lados. Y si te quedás en una punta esperando la tuya, puede ser que creas que no llegó, porque hay un luggagecollector (un man) sacándolas del otro lado. Pasás por todo eso, te vas para donde te dicen que está tu vuelo en conexión a Chicago (mierda que les voy a entrar hasta el medio de su tierra) y llegás a otra cola que parece que estuvieran regalando billetes de 100 dólares. Larga, desesperada. Y solo es para sacarse los zapatos, sacarse el cinturón/correa, el saco, el abrigo, los aros/aretes/pendientes, las cadenas, el celular/tel móvil, las monedas, casi todo y pasar ante la mirada firme, seria, el gesto dusto de un bigote prolijo que te dice "OK". Gracias, cuidan la seguridad de todos. Es el control más grande del mundo.

Pasás, tu vuelo ya lo llamaron tres veces, pero prácticamente te tenés que vestir nuevamente, guardar la notebook a los apuros y corrés, por otra parte gigante del aeropuerto. Es que ya estás dentro de los Estados Unidos. Y es la conexión entre la punta malolienta del casi contacto con los sudacas hasta el otro extremo donde el español cae en desuso, se extirpan los vocablos castellanos y ya nada dirán en otro idioma que no sea american english. Y caminás hasta tu puerta, y caminás, en un momento se te ocurre que la conexión con Chicago quizás sea a pie. De tanto caminar, estás cansado y te dormís hasta la ciudad que brilló y disfrutó del gran Emjei, el más grande de todos los tiempos en Basket, Michael Jordan: Chicago.

No voy a decir que tuve que caminar un montón para reclamar el equipaje también en Chicago, ni tampoco que la cinta transportadora de las maletas era una serpiente gigante que giraba sin cesar aun cuando no había ningún equipaje, porque eso sería repetir mucho de lo escrito para el aeropuerto de Miami, y se transformaría en la redundancia más gran de este blog.

Y mirá si son grandes, que cuando salís, los taxis no te esperan a vos, si que vos los esperás a ellos. Y los autos/carros/coches sí son los más grandes del mundo. Son generalmente para dos personas y tienen más trompa que diez elefantes aparéandose (les crece cuando lo hacen) y el baúl es tan grande que caben los diez elefantes dentro. El aire acondicionado es verdad un témpano de hielo inmenso que llevan en el techo para refrigerar semejante espacio. Por favor, mis dos maletas se perdían dentro de la cajuela/baúl/maletero de un gigante amarillo conducido por un non-american. Acá los trabajos que no les gustan a los yanquis, los hacen los extranjeros. Pero eso no lo voy a escribir, porque es algo ya muy sabido por todos.

Volviendo al taxi, estos podría llevar de 6 a 14 como dice el cuento de los taxis en Argentina. Para los que no lo conocen, lo taxis en Argentina llevan escrito en el parabrisas el horario en que debieran ciruclar. Digo debieran porque no creo que nadie respete eso, por eso no somos los más grandes nosotros, nadie nos respeta pero porque nosotros no nos respetamos entre nosotros. Como sea, cinco gallegos (no sé porqué comenzamos hacer bromas sobre gallegos, pero es una muestra de la falta de respeto y de ignorantes, porque a cualquier español le decimos gallego) paran un taxi, y el conductor les dice que solo puede llevar a cuatro, por las reglas (ya el chiste es medio complicado, porque habría un taxista que respetara algo). Entonces, uno de los gallegos le reponde, pero si ahí dice de 6 a 14. Una pena los que no se rieron.

La cuestión que en el taxi que me llevó desde O'Hare Airport al Hyatt Hotel & Resort por la módica suma de cincuenta retratos de G. Washington podría llevar 14 pasajeros como si se tratara de una mini van. Hasta eso son los más grandes, porque la van que me llevó desde el hotel a la oficina era la más pequeña que tenían, y era la más grande que podríamos conseguir en cualquier sitio de nuestras lejanas y latinas tierras. El resto sería un ómnibus para nosotros.

¡Ah! el hotel, desde la puerta hasta la recepción hay sitio para dos campos de fútbol, aunque no sabrían qué hacer en ellos. La habitación tiene lugar como para que duerman (o la pasen muy bien) los catorce que entraban en el taxi más los diez elefantes apareándose.

Oh! I almost forget. The doors. You should see the big doors they have at the office. Uy, perdón. Se nota que mi inglés fluye desde el cerebro al teclado. Es que si veo una puerta, por dentro piense en door en lugar de traducir a puerta. Esa es lo que colabora a un inglés fluido. Lo que quise decir es que me olvidaba de las puertas de la oficina. Deberían verlas. Son enormes, altas hasta el techo y es obvio que el techo no es bajo. Para que se den una idea, ojo que hay que pensar un poco, los picaportes de nuestras puertas están más o menos a un metro del piso, y se puede decir sin errarle por mucho que una puerta tiene como dos metros de alto. Pero acá, en el país más grande del mundo, los picaportes están a dos tercios de lo que sería la altura de la puerta, y está a algo menos que un metro del piso, por lo que pulgada menos, las puertas tienen como tres metros.

Hasta las medidas son las más grandes del mundo. En vez de medirlo en centímetros, lo miden en pulgadas, que son alguito más de dos centímetros y medio. No hay kilómetros, bueno sí los hay pero están incluidos en lo que sería una milla. Todo es más grande, los pies son como treinta centímetros y hasta los minutos son más largos, más grandes. Los partidos de Básket duran cuatro cuartos de doce minutos, pero en la realidad son casi tres horas. Es cierto que es por la televisión y esas cosas, pero eso es para otro comentario.

Y la temperatura, ¿qué me contás de la temperatura? ¡Qué necesidad de medirla en grados faréinjeit!, los mentados F. Noventa grados de temperatura, no sabés si te hablan de un ángulo recto o del calor que hace. Por favor, hasta el termómetro es más grande. El agua se congela a los 32° F y hierve a los 212° F. Es decir que 0° C = 32° F y que 100° C = 212° F. De lo que se desprende que para llevar de Centígrados a Fahrenheit, multiplicamos los C por nueve quintos y sumamos treinta y dos. Sería entonces, 100 x 9 / 5 + 32 = 212 para que se hierva el agua del té. Y para hacer aistí (té helado) habría que hacer 0 x 9 / 5 + 32 = 32. ¿La cacharon? De F a C, debés hacer F-E-D y llegás a C.

La comida también es la más grande del mundo. No lo es por el sabor, ni por el estilo gourmet, ni por nada de eso. Sólo es por tamaño. Los platos son los mismos que usamos en Argentina, esos blancos gigantes que vienen llenos de ají molido, perejil picado o de caramelo si se trata de un postre, y la comida allí perdida en medio o a un costadito en caso de los chefs más osados. Acá no, todo ese fondo blanco no se ve. Una entrada de calamari era una porción de rabas como para tres. Así que de entrada y final fue el plato. Directo al postre, tremendo mousse con una super galleta, algo así como un pepito en versión XXL (extra extra large). El vino vino (valga la redundancia del vocablo) tamaño normal, y eso me hizo enfadar. El cardiólogo me permite un vaso de vino por las noches, y como pedí vino americano (de California) tenía la leve esperanza que viniera en tamaño americano. Como en el caso del café en Buenos Aires, lo pedís americano y te viene un jarrito mucho más grande que el pocillo normal del café.

Todo es XXL en América, como les gusta llamar a ellos a su país. God bless America no nos incluye en la bendición santa. Tampoco somos parte del All-American nada con el que definen a todos. Apenas si American Airlines tiene algunas cositas en español. No nos incluyen pero si nos USAn. En fin.

Sigo con la cena, me quiero pedir un capuchino para acompañar y el tamaño disponible más pequeño es TALL (tan solo a los efectos aclaratorios la traducción al español es “alto”). Así de gigante es este país, por eso caben en él los New Cork Giants (los Gigantes de Nuevashorc) y la película SUPERSIZE ME (Agrándame) que pone de manifiesto algunas vicisitudes alimenticias de estos gringos. Ahora entiendo porque todo el mundo parece embarazado de ocho meses. Hasta las panzas son las más grande del mundo. Conclusión y error gramatical portugués mediante: Os Estados Unidos de America é o pais máis grande do mundo. Así, en brasileño, ya que ellos al menos le comenzaron a pedir VISA a los gringos. Y ya sabemos todos que ellos usan American Express, no podría ser de otro modo.